martes, 23 de mayo de 2017

LA SERPENTOCRACIA


Te conozco bien, muy bien. Y de un tiempo a esta parte te conozco mejor aún.

Y no, no te equivoques. No nos conocemos. Aunque probablemente nos cruzamos mil veces por los pasillos de la Facultad,   tu ajena al brillante Blogger del futuro y yo ignorante de  la política de raza, lo cierto es que no tuvimos el placer de conocernos.

Pero te conozco. Lo he visto. Te he visto. Te he oído. Te he seguido.

Y gracias al cielo, no te he imitado.

Te he visto vaguear en la Uni. Te he visto en la Delegación de Alumnos peleando por la preponderancia en la foto de la Gaceta Universitaria, dejando de lado de la reivindicación estudiantil que motivaba la manifa en cuestión.

Te he visto rodearte de políticos de tu edad e imitar los ademanes, gestos y costumbres de los  mayores.

Te observé mientras dabas codazos en Juventudes, o en Nuevas Generaciones, o en lo que fuere que tu partido tenía montado para foguear a los futuros supervivientes.

También te observé articulando un discurso pobre, cosido a retazos sobre la base de tres frases hechas y cuatro dogmas con edulcorante, agradables a los oídos de los votantes de tu partido. Pero nada más. Superficie sin profundidad. Detrás de los clichés, el más absoluto vacío.

Nunca te vi leer, y menos pensar.

Te he visto sobreviviendo a los mil combates navajeros que han formado parte de tu escuela política. 

Te recuerdo llamando a tus asalariados para recordarles quien los había puesto en la poltrona, y aconsejando, por tanto, el sentido del voto en aquel congreso.

No recuerdo a los que eran como tú y se quedaron en el camino. Simplemente fueron menos rápidos con la faca, o a última hora fueron víctimas de un ataque de escrúpulos y no apretaron el gatillo. Llamémosles tus peldaños.

No soy capaz de recordar absolutamente nada de lo que has dicho ni de lo que has hecho.

Pero puedo recordar, casi de forma obsesiva, la helada sonrisa que veo en las imágenes, en las fotos. La sonrisa de quién miente como forma de vida, de quien no puede ser auténtico porque ni el mismo sabe quién es.

Puedo ver cada día lo que has hecho con mi pueblo, lo que has hecho con mi nación. Y aún peor, lo que todavía pretendes hacer.

Y sé que cada día, cada hora, nacen serpientes como tú, destinadas a sustituirte cuando te aplasten.

Serpientes dóciles, semi incultas, ambiciosas, arteras, sin escrúpulos.

Destinadas a gobernarnos.


Quizás eternamente. 

domingo, 21 de mayo de 2017

ESTOY PASAO DE ENSAYOS


Crisis creativa. Seca. Síndrome de la hoja en blanco.

Falta de talento.

O, simplemente, que estoy pasao de ensayos.

Para los legos en flamenco “estar pasao de ensayos” es un estado, normalmente artístico,  que  condiciona al que lo sufre, haciéndole perder toda la frescura a la hora de comparecer frente al público.

A dicho estado se llega por muchos caminos, pero, aunque la propia expresión parezca decirlo, no  suele ser por exceso de ensayos – que también puede ser, pero no es el caso-  y probaturas, sino más bien a través de un misterioso proceso por el cual el duende se va a veranear a Benidorm, y en su lugar deja una malage del tamaño de la llanura de Ucrania, medida de costero a costero.

Hay artistas, artesanos y aficionados narcisistas que son capaces de apreciar en sí mismos esa condición negativa, sin que nadie venga  a decírselo. Hay otros, sin embargo, que continúan cual martillo en fragua, insistiendo sobre el particular, mientras la pérdida de frescura se acentúa con cada lance.

Como sabrán mis  numerosos seguidores llevo bastantes meses sin escribir una entrada. Las miles de peticiones al respecto de mi retorno a las letras sólo han servido para agravar mi  indecisión y para redoblar mi inseguridad ante la certeza, valga el oxímoron, de que estoy completa y absolutamente pasado de ensayos, sueno a repetido, se me ven las costuras y, en definitiva, me he aburrido de ser yo mismo.

Un blog random escrito por un tipo completamente irrelevante se nutre casi únicamente de exhibicionismo personal del blogger, y de su forma de contarlo. Y cuando el blogger se aburre, el personaje se muere y la frescura con él. Mejor no escribir que escribir de mentira y todo lo que se me ocurría durante estos meses me  chirriaba  y me sonaba a más de lo mismo.

Un día casi empecé una entrada dedicada a los perritos calientes de las puertas de las discotecas. Otro barajé la posibilidad de hacer una entrada al silencio, escrita desde la óptica del ruido. Gracias a Momo que nunca llegué a perpetrar tales engendros y mi blog  mantiene su mediocre dignidad provinciana.

Sin embargo, los años me han aportado dos rasgos los que nunca anduve sobrado: persistencia  y método.

Con esos dos nuevos amigos y un viejo conocido, la mala leche, me dispongo a escribir con más regularidad, a ver si de una vez me hago rico con el blog y consigo abandonar mi fabulosa carrera como stripper de lujo.

Puede que no consiga quitarme la sensación de estar pasao de ensayos. Puede que no recupere la frescura que me hizo una leyenda entre los bloggers de mi calle.

Pero os garantizo que me quedan todavía dos o tres balas en el tintero.


Atentos.